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El por qué de una colección

deco1Como la mayoría de las colecciones, la mía se inició por casualidad.
Tuve en algún momento un trozo del cable telegráfico original tendido en el año 1866 por la River Plate Telegraph Co. entre Colonia (Uruguay) y Punta Lara (Argentina).
En una mudanza perdí ese trozo, y tratando de encontrar un reemplazo visité al “Guardahilos” que residía en la vieja casa en Colonia donde originalmente llegaban cables submarinos.
No solamente conseguí de él un nuevo trozo de cable, sino que también me donó varios artefactos telegráficos (en desuso, ya por mucho tiempo) que incluían resonadores, manipuladores, una caja terminal y un hermoso reloj.
Algunos de esos artefactos requerían restauración, la que llevé a cabo pero luego decidí: ¿Porqué no tener MAS?
Era obvio que ya estaba infectado de esa enfermedad que no tiene cura: coleccionar.
Eso me llevó a una paciente búsqueda en ferias y remates, aprovechando también alguna visita al exterior y en algunos casos comprando a través de Internet.
Casi simultáneamente empecé a coleccionar aisladores, de los cuales incluyo alguno en esta página.
Ruego se tenga en cuenta que muchas colecciones incluyen cosas que van de lo casi sublime a lo absolutamente ridículo. Mi colección no escapa a esa regla.

 

Por qué artefactos telegráficos

deco2Fui el ultimo gerente en Uruguay de la Western Telegraph Co. perteneciente al grupo Cable and Wíreless. Antes de eso y a fines de la década del 50 fui enviado a Inglaterra donde fui entrenado como técnico en cables submarinos. Una de mis tareas consistía en la reparación de los cables submarinos que la empresa tenía en el Río de la Plata, de ahí entonces el origen de la pieza del cable original de 1866, en mi poder y mencionado en otra parte.
Aún luego de cuarenta años en el ramo de telecomunicaciones es difícil olvidar los principios de mi actividad cuando se usaba código Morse modificado para cables submarinos y cuando los telegramas eran laboriosamente impresos en una tira de papel, y cuando las teletipos y el Telex eran una cosa nueva (por lo menos en la compañía y en esta parte del mundo).
Por lo tanto me dediqué con no disimulado cariño a coleccionar artefactos telegráficos y en algunos casos, a restaurarlos.
Si se agrega el placer de observar el cuidado diseño y la exquisita manufactura de muchos de estos artefactos se tienen entonces todos los ingredientes para disfrutar de un gratificante pasatiempo.

Otras colecciones

Si esta colección ha generado curiosidad, sugiero navegar por el sitio de Google en Internet y visitar las muchas colecciones que allí se encuentran, entre ellas destaco la de Tom Perera, la de Fons Vanden Berghen y la del “Porthcurno Museum of Submarine Telegraphy”.
Allí se encontrarán colecciones verdaderamente importantes.